Cuidados

Deficiencia de Hierro: Anemia.

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El hierro es un mineral esencial en el organismo, su papel  principal está relacionado al transporte de oxígeno a todo el cuerpo.

Sus necesidades varían según la etapa de la vida y se encuentran aumentadas durante el embarazo, menstruación y los periodos de rápido crecimiento como la primera infancia y adolescencia. Su deficiencia genera anemia y es fundamental prevenirla en los infantes para un adecuado desarrollo cerebral, en el caso de las embrazadas se requiere hierro extra para ayudar en el volumen sanguíneo agregado, el crecimiento del feto y la pérdida de sangre en el parto.

En el organismo las tasas de absorción varían según el tamaño de las reservas de cada persona, si hay deficiencia el aprovechamiento es mayor. Los principales signos de deficiencia son: fatiga, debilidad, dolores de cabeza, apatía, susceptibilidad a las infecciones, baja tolerancia a las temperaturas frías.

En cuanto a las fuentes primarias de hierro son las carnes rojas, pescados, aves de corral, mariscos, huevos.

También son fuente de hierro con menor biodisponibilidad las leguminosas, granos, frutos secos y  vegetales verde oscuro.

El hierro de fuente animal se absorbe en promedio el doble que el de origen vegetal, favoreciendo la absorción de este último el consumo en conjunto de proteínas animales y la vitamina C. Cuando optamos por fuentes vegetales para el aporte de hierro en  almuerzo y/o cena es aconsejable consumir como postre o en jugo un cítrico.

Algunos factores que inhiben la absorción de hierro de fuentes vegetales son los fitatos (presentes en granos), polifenoles (mates, té, vino, café), proteínas vegetales y calcio.

Entonces se debe evitar consumir mate, café o té dos horas antes y dos horas después del almuerzo. La cocción, remojo, molienda, fermentación y germinado, son estrategias para eliminar los fitatos.

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