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Dietas Mágicas – Una olla de humo

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Vivimos días de  entera confusión alimentaria.  Las personas son sometidas a un torbellino de información sobre cómo alimentarse correctamente. La mayoría de esta información es pseudociencia, sin ninguna evidencia científica de su eficacia.  No solo se difunden en toda red social conocida, también por medios clásicos como televisión y radio.

Lo exótico como tal es atractivo, novedoso, y mucho hay en las denominadas nuevas tendencias alimentarias,  la mayoría con un rasgo oriental definido.  A pesar de que la ciencia ha sido adoptada por oriente con grandes beneficios para su población, también se ha dado lo contrario; incorporar prácticas  orientales  a occidente. La diferencia es que a nosotros no nos ha dejado ningún beneficio al menos medible y sus terapias son fácilmente desmontables.

La alimentación se convierte en una religión indefinida y desarticulada, es decir,  en una corriente espiritual. El  hombre como centro del universo con una dieta perfecta que la naturaleza nos preparó y esperando a ser descubierta.  Este concepto carente de humildad es de un creyente que muchas veces defenderá a capa y espada su dogma.  Lo cierto es que a nuestro cuerpo le son indiferentes las creencias que podamos tener sobre la alimentación, así como al  universo le es indiferente  la astrología y toda historia fantasía.

Atrapada en una nube de magia y esoterismo alimentario, la sociedad  pierde el rumbo incluso histórico cultural alimentario.  Desconcertada, afligida, cae en las manos de estas tendencias que solo la aleja de los verdaderos problemas alimentarios a tratar. La pseudociencia crea sus propios problemas y luego inventa sus propias soluciones. Y cobra muy bien por todo eso.

La eliminación de grupos de alimentos es una estrategia de los promotores de las dietas mágicas. Le pueden recomendar que elimine todos los lácteos, o todas las carnes. Así de un sopetón, como quien saca un cuadro de una pared.

Colocan a determinados alimentos como el mal en persona. Un ejemplo es la denominación de Los Venenos Blancos. Un grupo de alimentos que supuestamente son precisamente veneno. No solo lo exótico y preferentemente oriental atrae a las personas, el miedo debe estar presente para intensificar el cambio hacia estas terapias.

Los batidos detox, los planes detox, la dieta alcalina, los free gluten, los raw food, el agua de mar, la sal del Himalaya,  la leche sin pasteurizar, los superalimentos,  la industria farmacéutica que nos oculta la verdad de una dieta que cura el cáncer (sin embargo nadie la censura y está en todos lados,  y nadie se cura de cáncer con esa dieta),  y un sinfín de ideas propias de un creyente acérrimo dispuesto a conquistar el mundo en un planeta tierra que por supuesto es plano.

La realidad como siempre carece de fantasía, y los objetivos se logran con planificación y trabajo. Nada nuevo bajo el sol.

El ser humano es una máquina de carne y hueso. Un cuerpo biológico que interactúa con el medio, y en algunas oportunidades nos hemos adaptado a ese medio y específicamente a algún alimento. La leche es un ejemplo, permitiendo a un grupo de humanos mutar un gen que posibilitó producir lactasa en edad adulta y así ésta poder romper a la lactosa en dos.  Pero principalmente el ser humano ha adaptado su medio a su conveniencia, lo ha modificado drásticamente. La agricultura y la ganadería son los dos grandes ejemplos, y aquí hablamos de modificación genética, nuevas variedades a través de métodos tradicionales.  El ser humano simplemente ha sobrevivo lo mejor posible a lo largo de su conmovedora historia.  No existe una dieta ideal del paganismo otorgada por la Madre Naturaleza.

Directrices nutricionales:

Existen para todas las etapas de la vida, existen para patologías específicas, para el deportista y más. Es lo que podemos ofrecer a través del profesional formado para tratar cada caso. Seriedad. La ciencia seguirá con su método, lo único que tenemos al día de hoy para brindarle a usted seguridad.  No se deje engañar.  Consulte con un Licenciado en Nutrición aplicado a la Ciencia, su salud y su bolsillo se lo agradecerán.

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